viernes, 12 de marzo de 2010

La terapia transpersonal


Antes de entrar en el marco de la terapia transpersonal, primero hay hablar de los cuatro escalones o fuerzas de la psicología para ubicarnos dentro del contexto. El Conductismo la primera, el Psicoanálisis la segunda y la Psicología Humanista como tercera y la Transpersonal, la cuarta.
El propósito del Conductismo consistió en abandonar definitivamente el concepto de conciencia ya que en este concepto hay algo inútil e imperfecto como vestigio de una supersticiosa creencia medieval en el alma. Consecuentemente el Conductismo afirma que el cuerpo del ser humano es la única realidad humana y que la mente y sus trampas deben eliminarse de la ciencia.
El propósito final del Psicoanálisis es reemplazar lo irracional del Ello con la razón del Ego y para ello recurre a la revisión analítica de acontecimientos que puedan aportar un mapa racional a la personalidad humana.
El humanismo hace énfasis en la experiencia consciente y la totalidad de la naturaleza humana, subrayando la espontaneidad y el poder creativo del individuo. Postula que los seres humanos somos primero seres conscientes que poseemos libre albedrío y que estamos influidos tanto por el presente como por el futuro y el pasado. El enfoque humanista es holístico, esto es, estudia a los individuos como organismos unificados.
Por último, Transpersonal puede considerarse como “alta cultura” ya que incluye dimensiones de la experiencia y del comportamiento humanos que se asocian con la salud y el bienestar inherentes a niveles de conciencia que comienzan a despuntar entre un número de gente todavía pequeño pero en progresión imparable.
Ahora quiero establecer las diferencias entre la psicología tradicional de la psicología transpersonal. La primera es una visión fragmentada y mecánica, mientras la segunda es una emergente visión integradora y trascendente. La psicología tradicional tiene enfoque reduccionista haciendo caso omiso a los valores, la voluntad, la conciencia y la búsqueda de la autorrealización y la trascendencia. Mientras la transpersonal enfoca la terapia en el reconocimiento de la espiritualidad y las necesidades trascendentales como aspectos intrínsecos de la naturaleza humana actualizando temas psicológicos antes ignorados como la conciencia cósmica, la trascendencia, el éxtasis, las experiencias místicas, la teoría y la práctica de la meditación o la sinergia interindividual y entre las especies.
La herramienta fundamental de la terapia transpersonal es la observación. Se orienta al paciente a una sostenida observación de sus procesos mentales de manera que se ayuda a una progresiva desidentificacion del sujeto con su contenido mental.
Entre los inspiradores de la cuarta fuerza en psicología, destacamos a Jung, Maslow, Wilber y Grof, entre otros.
a. Jung se le considera como el primer representante de la futura Psicología Transpersonal y como el primer psicólogo moderno. Subrayó la importancia de aspectos tales como lo misterios, de lo místico, de lo creativo y de lo religioso. Nos lleva a una toma de conciencia al introducir los términos de sincronicidad, los arquetipos, el inconsciente colectivo. Y afirma, entre otras cosas, que el ser humano es capaz de cruzar las fronteras del ego y del inconsciente para conectarse con él mismo.
b. Maslow. La vida espiritual es parte de la esencia humana. Enfoca una psicología de la salud, más que de la enfermedad. Destaca que la persona primero debe cubrir sus necesidades básicas para poder ir hacia la autorrealización. Es necesario aprender a manejar la armonía entre humildad y orgullo que es absolutamente necesario en el trabajo de la creatividad, una mezcla entre posibilidades divinas y limitaciones humanas.
c. Wilber. Integró los aspectos más importantes de la espiritualidad de Oriente y Occidente. Desarrolló el espectro de la conciencia proponiendo la noción de que la personalidad humana. Sitúa al ser como un eslabón o punto en un mapa de situación entre el origen y el destino de la conciencia. Estructura en palabras realidades que miles de años atrás han permanecido en el territorio de lo inefable. Ha sido llamado también el Einstein de la conciencia.
d. Grof. Trabaja con estados no ordinarios de conciencia (respiración holotrópica y LSD). Sus investigaciones le llevaron a poner la atención en el proceso del nacimiento y lo que éste nos marca en nuestra vida adulta. Grof, afirma que la transformación individual solo puede conseguirse por esfuerzo y responsabilidad personal.
Para entender a la terapia transpersonal, hay que agregar que transpersonal es una manera sinónima de decir espiritualidad. Motivo por el cual, hay que distinguir entre religiosidad y espiritualidad. La religión es un conjunto y rituales que aseguran llevar a una persona a una relación correcta con Dios y la espiritualidad es un enfoque sobre las cosas espirituales y el mundo espiritual en vez del físico, que son las cosas terrenales. La verdadera espiritualidad es el fruto que produce el espíritu santo en la vida de la persona: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23). Es parecernos más a Dios, a su imagen y semejanza. En lo personal, la palabra espíritu puede asociarse a la energía, a la vida consciente, estando abierto al todo, a la libertad, al amor, a la creatividad y a la libertad.

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