
La conciencia no es otra cosa más que un estado de observación permanente, pero para desgracia de muchos, no siempre nos damos cuenta de lo que somos. El observador crea la realidad. En realidad los pensamientos son energía, los pensamientos se generan inclusive antes de que lleguen al cerebro y sean captados por tu conciencia. Somos conciencia y energía, y para estos conceptos no hay límites, es el principio de la creación, la conciencia manipula la energía y crea cosas.
El Libro del Conocimiento: Las Claves de Enoc® (1973, 1975, 1977) establece una correlación de este Nombre Divino como la clave que está detrás del código de trascripción de las letras químicas que desarrollan el cuerpo humano. Lo que está detrás de los Nombres Divinos es una carta de amor de instrucción y habilitación para realizar buenas obras, una carta que está incrustada en la estructura humana célula por célula para poder compartir, en un compañerismo ecuménico, un futuro positivo que nos lleve de nuevo hacia la onda de Luz.
El ADN es el ácido desoxirribonucleico que vive en el núcleo celular. Su función es contener los programas biológicos heredados: características físicas, capacidades, aptitudes intelectuales y psicológicas. Tiene forma de hélice enroscada sobre sí misma como un cable telefónico. Recién en 2001 se decodifica el Genoma Humano o mejor dicho sólo un 3 % de él. En el 97 % de ADN “latente” que se produce la conexión interdimensional con tu ADN espiritual. El ADN “espiritual” contiene tu herencia universal: tu patrón astrológico o “plan de ruta”, tus lecciones de vida, tu contrato, tu karma, tus votos, tus implantes, tus guías, las memorias de tus vida en esta tierra, las memorias de tu recorrido cósmico, de tu herencia angélica, de tu divinidad…
El ADN “espiritual”, es vibracional y está compuesto de 12 capas que crean una trama resonante. La capa 1 es la hélice física del ADN o Genoma Humano seguida de otras 11 capas interdimensionales que esperan pacientemente que las recuerdes, las actives y las uses para evolucionar.
Cada capa del ADN está asociada a un tono pineal, a un sonido que funciona como activador. Cuando trabajamos conscientemente con estos sonidos, la alquimia espiritual comienza y nuestra conciencia humana entra en resonancia con nuestras “vibraciones superiores” o Yo Superior lo que produce un intercambio de energía e información entre ambos. Despertar esa información es la clave de la ascensión, es la clave de la Maestría, porque es tu potencial; al activarlo apareces tu en todo tu esplendor y poder… y es lo que el Cielo espera de ti… que te empoderes, que vistas todos tus colores e irradies tu vibración de amor al Universo.
Kryon, el Maestro magnético, dijo: “la divinidad se encuentra en vuestro interior, en vuestro ADN. La única diferencia entre vosotros y los grandes Maestros que caminaron sobre el planeta es que ellos tenían activado su ADN”. Cuando se activa ADN biológico-espiritual, si una de tus lecciones era aprender a través de la enfermedad, al activar tu ADN puedes cambiar esa lección en salud perfecta. Al tener una práctica de activación mis alumnos del doctorado de desarrollo humano, llegaron a lo siguiente: “Me siento en conexión y puedo vincular mi ser con mi transformación, a mi conciencia con mi energía, para ser lo que soy, hoy y siempre”; “es contactar esa parte que lleva a descubrir mi misión en la vida”; “estar en presencia con la luz formando parte del todo energético, vibrando en la misma frecuencia”; “en la eterna presencia, observándome continuamente, conjugándome con la fuerza que me mueve, unidos forma mi ser, esa parte amorosa”. Comprender que somos una partícula conectada al cosmos, en una sincronía con una red de conciencia colectiva para encontrar la unicidad con el todo, con la universalidad, con la divinidad, encontrando faros de luz que iluminen nuestro camino hacia la felicidad. En nuestra esencia de amor, con ese ser inmutable, que nos hace descubrir el verdadero sentido que tiene nuestra existencia. Te invito que medites en la frecuencia del amor para repares tu DNA:
El Libro del Conocimiento: Las Claves de Enoc® (1973, 1975, 1977) establece una correlación de este Nombre Divino como la clave que está detrás del código de trascripción de las letras químicas que desarrollan el cuerpo humano. Lo que está detrás de los Nombres Divinos es una carta de amor de instrucción y habilitación para realizar buenas obras, una carta que está incrustada en la estructura humana célula por célula para poder compartir, en un compañerismo ecuménico, un futuro positivo que nos lleve de nuevo hacia la onda de Luz.
El ADN es el ácido desoxirribonucleico que vive en el núcleo celular. Su función es contener los programas biológicos heredados: características físicas, capacidades, aptitudes intelectuales y psicológicas. Tiene forma de hélice enroscada sobre sí misma como un cable telefónico. Recién en 2001 se decodifica el Genoma Humano o mejor dicho sólo un 3 % de él. En el 97 % de ADN “latente” que se produce la conexión interdimensional con tu ADN espiritual. El ADN “espiritual” contiene tu herencia universal: tu patrón astrológico o “plan de ruta”, tus lecciones de vida, tu contrato, tu karma, tus votos, tus implantes, tus guías, las memorias de tus vida en esta tierra, las memorias de tu recorrido cósmico, de tu herencia angélica, de tu divinidad…
El ADN “espiritual”, es vibracional y está compuesto de 12 capas que crean una trama resonante. La capa 1 es la hélice física del ADN o Genoma Humano seguida de otras 11 capas interdimensionales que esperan pacientemente que las recuerdes, las actives y las uses para evolucionar.
Cada capa del ADN está asociada a un tono pineal, a un sonido que funciona como activador. Cuando trabajamos conscientemente con estos sonidos, la alquimia espiritual comienza y nuestra conciencia humana entra en resonancia con nuestras “vibraciones superiores” o Yo Superior lo que produce un intercambio de energía e información entre ambos. Despertar esa información es la clave de la ascensión, es la clave de la Maestría, porque es tu potencial; al activarlo apareces tu en todo tu esplendor y poder… y es lo que el Cielo espera de ti… que te empoderes, que vistas todos tus colores e irradies tu vibración de amor al Universo.
Kryon, el Maestro magnético, dijo: “la divinidad se encuentra en vuestro interior, en vuestro ADN. La única diferencia entre vosotros y los grandes Maestros que caminaron sobre el planeta es que ellos tenían activado su ADN”. Cuando se activa ADN biológico-espiritual, si una de tus lecciones era aprender a través de la enfermedad, al activar tu ADN puedes cambiar esa lección en salud perfecta. Al tener una práctica de activación mis alumnos del doctorado de desarrollo humano, llegaron a lo siguiente: “Me siento en conexión y puedo vincular mi ser con mi transformación, a mi conciencia con mi energía, para ser lo que soy, hoy y siempre”; “es contactar esa parte que lleva a descubrir mi misión en la vida”; “estar en presencia con la luz formando parte del todo energético, vibrando en la misma frecuencia”; “en la eterna presencia, observándome continuamente, conjugándome con la fuerza que me mueve, unidos forma mi ser, esa parte amorosa”. Comprender que somos una partícula conectada al cosmos, en una sincronía con una red de conciencia colectiva para encontrar la unicidad con el todo, con la universalidad, con la divinidad, encontrando faros de luz que iluminen nuestro camino hacia la felicidad. En nuestra esencia de amor, con ese ser inmutable, que nos hace descubrir el verdadero sentido que tiene nuestra existencia. Te invito que medites en la frecuencia del amor para repares tu DNA:

