La trama de la vida se refiere a la armonía que existe en la naturaleza. Todo elemento en ella, sea ser viviente o materia inanimada, desarrolla una función única e insustituible, esencial para el desarrollo armónico de la vida.
En el libro la trama de la vida de Fritjof Capra expone una visión unificada de mente, materia y vida. En los doce capítulos del libro encontramos un conjunto de avances científicos, tales como la teoría de la complejidad, la teoría Gaia y la teoría del Caos que contribuyen a entender la vida desde una concepción mecanicista una ecológica. Desde el enfoque global, la visión de los seres vivos como redes, proporciona una nueva perspectiva para visualizar la trama de la vida como sistemas vivos interactuando con otros sistemas; es decir, la trama de la vida está por redes dentro de redes. En este contexto, la metáfora del conocimiento como construcción queda reemplazada por la red, cuando percibimos la realidad como una red de relaciones, sostiene Capra, nuestras descripciones forman también una red interconectada que representa los fenómenos. Se trata de un aporte importante que ilumina un eslabón en la comprensión de la naturaleza que había permanecido sino oculto, oscurecido.
La película de Avatar es un canto a la trama de la vida, a Gaia. Tiene el mérito de presentar en el lenguaje que atrae a las grandes masas conceptos profundos y de gran importancia en un mundo en el que la crisis ecológica ya es un problema vital. Nos lleva a una selva hostil en apariencia pero que guarda en su seno una experiencia vital plena cuando se despierta la sensibilidad instintiva y se venera la vida a través de un corazón puro. Una selva que esconde el camino de regreso a casa. Además, nos sumerge en una cosmogonía en la que los seres pensantes (en este caso los Na’vi) conservan su lugar en el ecosistema y su espiritualidad se palpa en la cotidianeidad, envuelve su cultura y da sentido a su existencia. Viven en torno a lo que en sánscrito se conoce como RITA, los ciclos de la naturaleza. Es la historia en la que un pueblo aborigen resiste frente al ataque de los bárbaros que quieren expoliar sus riquezas naturales y expulsarles de las tierras en las que yacen sus antepasados. El pulso del progreso ciego que aplasta inexorablemente la visión animista de los pueblos tradicionales que aún mantienen viva la conexión, el vínculo, con el espíritu del resto de los seres vivos.
Muy interesantes son los filamentos que los Na’vi tienen al final de su cabellera. Les permiten conectarse con otros seres vivos y establecer una comunicación íntima, un vínculo especial. En Avatar, el personaje y su alter ego conviven en la misma realidad. La conciencia pasa de un cuerpo a otro en el mismo plano. El mensaje de ecología reverencial está muy bien transmitido. Y la poesía visual que lo envuelve es extraordinaria. La presentación del paradigma mecanicista economicista con dos de sus serviles prolongaciones, la militar y la científica, y su enfrentamiento con una visión integral e integrada del ser humano.
En la experiencia de mis alumnos de doctorado de desarrollo humano en su conexión con la tierra: es vivir la vida más sabiamente. Vivir en esa paz, en armonía conmigo mismo y con el entorno. Es comprender si dañamos a la tierra nos estaremos dañando a nosotros mismos. Realmente estamos conectados de nuevo como una red. Somos una pieza importante, como nuestro hermano o vecino. Tenemos una misión: Ser el que soy. Mostrar la parte humana y dejar a un lado todo lo aprendido, que muchas de las veces viene a crear una falsa idea de lo que creemos que somos. El Uno afecta al Todo y el Todo afecta al Uno. Es imposible que nada este excluido. “Dios está en todas partes” y “Soy uno con Dios”. Nuestro cuerpo se reorganiza y se autoregula al igual como lo hace la tierra y funcionamos de la misma manera: siempre en busca de un equilibrio.
El hombre se ha desconectado con la tierra y ha dejado su poder. Volvamos a escuchar la voz de nuestros ancestros, pídela a la tierra y hagamos ofrendas como ellos lo hacían. Hay que sentir la luz en vibración de amor para descubrir el vínculo con la vida. Enamórate de ti, de tu pareja, del bosque y vuelve a confiar. Deja todas las cargas y libera tus miedos, pero por favor ayuda a la tierra para lograr el equilibrio de la vida. Todo lo que necesitamos es volver a conectarnos. Es grande la fe para fortalecernos espiritualmente y volvamos a sentir a Dios desde el corazón. Medita y conectate con la tierra.
En el libro la trama de la vida de Fritjof Capra expone una visión unificada de mente, materia y vida. En los doce capítulos del libro encontramos un conjunto de avances científicos, tales como la teoría de la complejidad, la teoría Gaia y la teoría del Caos que contribuyen a entender la vida desde una concepción mecanicista una ecológica. Desde el enfoque global, la visión de los seres vivos como redes, proporciona una nueva perspectiva para visualizar la trama de la vida como sistemas vivos interactuando con otros sistemas; es decir, la trama de la vida está por redes dentro de redes. En este contexto, la metáfora del conocimiento como construcción queda reemplazada por la red, cuando percibimos la realidad como una red de relaciones, sostiene Capra, nuestras descripciones forman también una red interconectada que representa los fenómenos. Se trata de un aporte importante que ilumina un eslabón en la comprensión de la naturaleza que había permanecido sino oculto, oscurecido.
La película de Avatar es un canto a la trama de la vida, a Gaia. Tiene el mérito de presentar en el lenguaje que atrae a las grandes masas conceptos profundos y de gran importancia en un mundo en el que la crisis ecológica ya es un problema vital. Nos lleva a una selva hostil en apariencia pero que guarda en su seno una experiencia vital plena cuando se despierta la sensibilidad instintiva y se venera la vida a través de un corazón puro. Una selva que esconde el camino de regreso a casa. Además, nos sumerge en una cosmogonía en la que los seres pensantes (en este caso los Na’vi) conservan su lugar en el ecosistema y su espiritualidad se palpa en la cotidianeidad, envuelve su cultura y da sentido a su existencia. Viven en torno a lo que en sánscrito se conoce como RITA, los ciclos de la naturaleza. Es la historia en la que un pueblo aborigen resiste frente al ataque de los bárbaros que quieren expoliar sus riquezas naturales y expulsarles de las tierras en las que yacen sus antepasados. El pulso del progreso ciego que aplasta inexorablemente la visión animista de los pueblos tradicionales que aún mantienen viva la conexión, el vínculo, con el espíritu del resto de los seres vivos.
Muy interesantes son los filamentos que los Na’vi tienen al final de su cabellera. Les permiten conectarse con otros seres vivos y establecer una comunicación íntima, un vínculo especial. En Avatar, el personaje y su alter ego conviven en la misma realidad. La conciencia pasa de un cuerpo a otro en el mismo plano. El mensaje de ecología reverencial está muy bien transmitido. Y la poesía visual que lo envuelve es extraordinaria. La presentación del paradigma mecanicista economicista con dos de sus serviles prolongaciones, la militar y la científica, y su enfrentamiento con una visión integral e integrada del ser humano.
En la experiencia de mis alumnos de doctorado de desarrollo humano en su conexión con la tierra: es vivir la vida más sabiamente. Vivir en esa paz, en armonía conmigo mismo y con el entorno. Es comprender si dañamos a la tierra nos estaremos dañando a nosotros mismos. Realmente estamos conectados de nuevo como una red. Somos una pieza importante, como nuestro hermano o vecino. Tenemos una misión: Ser el que soy. Mostrar la parte humana y dejar a un lado todo lo aprendido, que muchas de las veces viene a crear una falsa idea de lo que creemos que somos. El Uno afecta al Todo y el Todo afecta al Uno. Es imposible que nada este excluido. “Dios está en todas partes” y “Soy uno con Dios”. Nuestro cuerpo se reorganiza y se autoregula al igual como lo hace la tierra y funcionamos de la misma manera: siempre en busca de un equilibrio.
El hombre se ha desconectado con la tierra y ha dejado su poder. Volvamos a escuchar la voz de nuestros ancestros, pídela a la tierra y hagamos ofrendas como ellos lo hacían. Hay que sentir la luz en vibración de amor para descubrir el vínculo con la vida. Enamórate de ti, de tu pareja, del bosque y vuelve a confiar. Deja todas las cargas y libera tus miedos, pero por favor ayuda a la tierra para lograr el equilibrio de la vida. Todo lo que necesitamos es volver a conectarnos. Es grande la fe para fortalecernos espiritualmente y volvamos a sentir a Dios desde el corazón. Medita y conectate con la tierra.
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