jueves, 1 de abril de 2010

Reflexión transpersonal 5: Zen, una herramienta para despertar la conciencia


Primero en la maestría se me presenta la sorprendente fábula espiritual: zen o no ser, luego una práctica hace tiempo en la Isla de la Piedra y hoy nuevamente como terapeuta transpersonal se me presenta como una herramienta la meditación zen para el despertar de la conciencia.
La meditación es la condición natural de la conciencia humana, capaz de comprender por sí sola el significado de su existencia. Es un entrenamiento sobre la conciencia y un trabajo de la atención para «tocar el corazón» del ser humano.
Entre los beneficios que tiene la práctica meditacional tenemos: Aumento notable de la serenidad y la sensibilidad en la vida cotidiana; incremento en la capacidad de empatía hacia los demás; un mayor anclaje de la consciencia en la propia interiorización como causa de todos los estados mentales y una activación extraordinaria de la lucidez mental; disminuye el egocentrismo y torna al sujeto de una mayor independencia; un incremento del bienestar psicológico; un descenso en el nivel de ansiedad; un aumento de la confianza y la propia autoestima; un mejor aprovechamiento en la actividad intelectual y académica: un mayor número de posibilidades de autorrealización; el estrés, los miedos y las fobias pueden reducirse notablemente, así como el uso del alcohol y las droga, al ser una excelente técnica de relajación; es una práctica muy útil
para combatir el insomnio y además te permite re-encontrarte en un mundo exterior nuevo e inexplorado; ayuda para ganar en serenidad, relajación y satisfacción personal; favorece la toma de decisiones, al ayudar a tranquilizar la mente; algunos estudios han demostrado que personas que practican la meditación durante gran parte de su vida pueden tener una edad biológica de entre cinco y doce años menos que su edad cronológica; ayuda a ser mejores personas, y a solucionar problemas y recupera el bienestar tanto mental como físico.
El Zen es una práctica y una concepción de la vida que insiste en la vivencia interior. Es un camino práctico para devenir plenamente consciente y revelar la verdadera naturaleza del ser. Simplemente, es volver a casa, a nuestro origen. Es pensar tranquilamente para descubrir nuestro mundo interior y dejar de lado las apariencias del mundo externo. Es un camino de liberación interior, es decir, una liberación de la atadura a las suposiciones y prejuicios que condicionan nuestra mente ordinaria para ser total y simplemente humano.
Es la “Atención” para “estar presente” en el aquí y en el ahora de manera consciente, viviendo plenamente el momento para entrar en contacto con el verdadero ser. Así, en el Zen se dice que cuando uno se sienta en zazen, el universo entero hace zazen. No hay dualidad, no hay diferencias, solo una perfecta armonía en la que verdaderamente todo está bien. Este es el estado natural de nuestro ser, un estado de salud total, un estado "sano”. Te invito a un viaje a tu interior, ¡Disfrutalo!

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