
La autoestima es el valor que nos atribuimos y el respeto que sentimos por nosotros mismos. La esencia de la autoestima es la compasión hacia uno mismo. Si usted comete un error usted se perdona. En general las personas con baja autoestima, puede decirse que han sido víctimas del rechazo de padres, maestros, hermanos, amigos… En la naturaleza todo veneno tiene su antídoto. Citaré antídotos que pueden, no sólo corregir, sino incrementar beneficiosamente el nivel de autoestima: 1. Aumentar el número de cosas positivas que uno se diga sobre sí mismo, 2. Disminuir el número de pensamientos negativos, 3. Comunique a los demás sus cualidades positivas, 4. Aprenda a reírse de sus fallos y aumente su capacidad de humor, 5. Aprender a abstenerse de compararse con los demás, 6. Reducir la indecisión, 7. Limitar el número de compromisos que se contraen y 8. Utilizar la imaginación positiva.
Sin duda los antídotos y el método de autogestión son relevantes para desarrollar la autoestima. Recordar a la autoestima como una valoración de uno mismo, que nos permite reencontrarnos en nuestra propia dimensión de quién somos, además la importancia de pensar en positivo en la vida.
Una forma de revalorarme a través de los antídotos. Me recordó mi seriedad y el temor de hablar frente a los demás en mi juventud. Mi titubeo frecuente al participar o el hablar despacio para que no se me escuchara. Ahora comprendo mi temor y miedo, tuve que revalorarme y creer que podía vencer el miedo escénico y asumí el reto al participar en concursos de oratoria y declamación. Ahora me veo diferente, ya puedo expresarme con soltura y mayor seguridad. Aunque reconozco que aún me falta disminuir los pensamientos negativos, trato de liberarlos y sustituirlos por una imagen positiva. Así como reírme de mis propios fallos.
En general, mi autoestima es buena. Me considero una persona positiva, calmada y tranquila. Antes se me dificultaba verme en el espejo, sostener la mirada y decir: me amo y me apruebo como soy, ahora ya puedo expresar la aceptación y el amor que siento por mí mismo.
En general, creo que todos pueden ser útiles para en elevar la autoestima. En una experiencia grupal aplique: Aumentar el número de cosas positivas que uno se diga sobre sí mismo, disminuir el número de pensamientos negativos, comunicar a los demás sus cualidades positivas y utilizar la imaginación positiva. Sin tener que llegar en la comparación con sus compañeros de clases, reconocieron sus puntos fuertes y débiles como persona. Lo principal, llegaron a la conclusión que podían transformar los negativos, si ellos querían.
A menudo nos encontramos con situaciones en las cuales nos sentimos inseguros y casi incompetentes si nos comparamos con los demás. El problema básico con las inseguridades suele partir precisamente de esa comparación a veces casi inconsciente que hacemos entre nosotros y los demás. Un aprendizaje fundamental es aquel que consiste en querernos a nosotros mismos con nuestras virtudes y debilidades. Conocernos a nosotros mismos para mejorar dentro del marco de nuestra propia persona, pues es imposible que seamos perfectos en todo y destaquemos en todas las áreas, pero si perfectibles en el marco de nuestra vocación de acuerdo a nuestro plan divino. Por esta razón, compararnos con los demás no tiene mucho sentido y va en detrimento de nuestra autoestima. Haz un ejercicio de introspección y reencuentrate con el gran ser espiritual y de amor que eres, viendo o escuchando el video anexo.
Sin duda los antídotos y el método de autogestión son relevantes para desarrollar la autoestima. Recordar a la autoestima como una valoración de uno mismo, que nos permite reencontrarnos en nuestra propia dimensión de quién somos, además la importancia de pensar en positivo en la vida.
Una forma de revalorarme a través de los antídotos. Me recordó mi seriedad y el temor de hablar frente a los demás en mi juventud. Mi titubeo frecuente al participar o el hablar despacio para que no se me escuchara. Ahora comprendo mi temor y miedo, tuve que revalorarme y creer que podía vencer el miedo escénico y asumí el reto al participar en concursos de oratoria y declamación. Ahora me veo diferente, ya puedo expresarme con soltura y mayor seguridad. Aunque reconozco que aún me falta disminuir los pensamientos negativos, trato de liberarlos y sustituirlos por una imagen positiva. Así como reírme de mis propios fallos.
En general, mi autoestima es buena. Me considero una persona positiva, calmada y tranquila. Antes se me dificultaba verme en el espejo, sostener la mirada y decir: me amo y me apruebo como soy, ahora ya puedo expresar la aceptación y el amor que siento por mí mismo.
En general, creo que todos pueden ser útiles para en elevar la autoestima. En una experiencia grupal aplique: Aumentar el número de cosas positivas que uno se diga sobre sí mismo, disminuir el número de pensamientos negativos, comunicar a los demás sus cualidades positivas y utilizar la imaginación positiva. Sin tener que llegar en la comparación con sus compañeros de clases, reconocieron sus puntos fuertes y débiles como persona. Lo principal, llegaron a la conclusión que podían transformar los negativos, si ellos querían.
A menudo nos encontramos con situaciones en las cuales nos sentimos inseguros y casi incompetentes si nos comparamos con los demás. El problema básico con las inseguridades suele partir precisamente de esa comparación a veces casi inconsciente que hacemos entre nosotros y los demás. Un aprendizaje fundamental es aquel que consiste en querernos a nosotros mismos con nuestras virtudes y debilidades. Conocernos a nosotros mismos para mejorar dentro del marco de nuestra propia persona, pues es imposible que seamos perfectos en todo y destaquemos en todas las áreas, pero si perfectibles en el marco de nuestra vocación de acuerdo a nuestro plan divino. Por esta razón, compararnos con los demás no tiene mucho sentido y va en detrimento de nuestra autoestima. Haz un ejercicio de introspección y reencuentrate con el gran ser espiritual y de amor que eres, viendo o escuchando el video anexo.
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